Esto no es un libro


Esto no es un libro
Galeria Maria Cilena. Milano. 1998.

Esto tampoco es un libro
Galería Castellví. Barcelona. 1999.

De tomo y lomo
Galería Sandunga. Granada. 2001.




"Esto no es un libro" no es un libro sino una exposición.
Exposición, una vez más, de las sempiternas obsesiones de De Val: la simulación, la apariencia, la verdad y la mentira, la apropiación, la identidad y la autoría.
Puede llamarse a engaño quien, desconociendo la trayectoria de este insomne artista, tope con este catálogo en forma de falso libro o vea su correspondiente exposición: no es un pintor figurativo convencional.
De Val se sitúa en la línea de figuras aisladas que, deudoras de Magritte, Duchamp o Man Ray, participan de una vertiente conceptual del arte, como pueden ser George Brecht, Joan Brossa, Marcel Broodthaers o Marcel Marïen. Cada uno de ellos propone su propia visión del mundo, pero comparten todos una actitud pluridisciplinar en donde lo que importa, fundamentalmente, es el concepto, la idea. La autoironía, el sentido del humor y una muy saludable voluntad de confundir categorías son asimismo rasgos comunes a todos ellos.
De Val, en esta exposición, ha optado por utilizar una técnica y un soporte pictórico "tradicionales" para, como diría Foucault, hacernos ver hasta qué punto es invisible la invisibilidad de lo visible. Es decir, en qué consiste la ficción.
Ficción... Ficciones: Borges1. Si en "La Biblioteca de Babel" Borges se refiere al Universo como Biblioteca, De Val, convencido de la capacidad metafórica y lingüística de la pintura, interpreta ésta como Universo, por lo tanto como Biblioteca. La Biblioteca, los libros, le sirven como metáfora del mundo. Son, en definitiva, una metáfora de la pintura, una metáfora del Arte.
Los libros cuentan historias: sus lomos las sugieren. De Val pinta lomos de libro, pero sus libros no son libros puesto que jamás han sido escritos. Son sólo lomos, lomos pintados. Como libros, entonces, son ficción. Sin embargo sí son historias, aunque no escritas, sólo pintadas. ¿Pero acaso no es lo mismo? ¿No suele decirse que un cuadro se "lee", igual que se lee un texto escrito?
Remitámonos a Gadamer cuando dice que un cuadro empieza a "descifrarse" de la misma manera que un texto, que se trata de construirlo como cuadro, leyéndolo, digamos, palabra por palabra, hasta que al final todo converja en la imagen del cuadro, en la que se hace presente el significado evocado en él. Toda obra deja al que la contempla un espacio de juego que tiene que rellenar.
La función del concepto es, pues, formar una especie de caja de resonancia donde pueda articularse el juego de la imaginación. ¿Y qué nos propone De Val sino un juego, una ironía? Con sus obras libera la recepción estética de su pasividad contemplativa. Consigue que, como espectadores o "lectores", participemos en la concreción del objeto estético. En palabras de uno de los siete lectores tipo que aparecen como personajes en el penúltimo capítulo del libro "Si una noche de invierno un viajero" de Italo Calvino: "El momento que más cuenta para mí es el que precede a la lectura. A veces basta con el título para encender en mí el deseo de un libro que tal vez no existe. (...) En fin: si a vosotros os basta con poco para poner en marcha la imaginación, a mí me basta aún con menos: la promesa de la lectura".
Los archivos, bibliotecas, enciclopedias que compone De Val contienen libros deliberadamente irreales, remedo de esos otros simulacros de libro que llenan y decoran los estantes de tantas supuestas bibliotecas, como lo es esa biblioteca idónea para Irnerio2, la "no letrada", compuesta por libros en cuyos lomos aparecen los signos utilizados por los ópticos para examinar la vista de las personas analfabetas, que no esconde su propia paradoja: la inutilidad de una biblioteca para quien no sabe leer. Paradójicamente puede decirse que en este caso incluso el no saber ocupa lugar. De hecho, el mismo que su complemento: el saber, es decir, la "Enciclopedia del Arte". De Val parece remitirnos con esta obra a la utópica obra de arte total, eterna aspiración, sueño imposible de todo artista: crear una obra que pueda ser la obra œnica que lo comprende todo porque en ella se agota la totalidad.
Se supone que una enciclopedia del arte contiene -o debería contener- todo lo referente al Arte. Pintándola, De Val magnifica ese todo, al ser la propia enciclopedia pintura, al ser ella misma Arte. De la misma manera que Pirandello teatraliza el teatro, Calvino noveliza la novela o Mompou musicaliza la música, De Val representa aquí el medio de representación mediante el propio medio. Pinta la historia del arte, pinta el arte, pinta la pintura. Es pintura de la pintura y el pintor es el pintado. Como sucede en la "Autobiografía en amarillo", "Casi todos italianos y excelentes pintores", "Cómo pintar en 7 tomos" o "No me lo tengan en cuenta y otros grandes libros", obras en las que De Val ejercita una vez más la autoconciencia -es decir, la iron’a respecto a la propia obra- poniendo de manifiesto que es la conciencia de la propia mentira la que otorga verdad a la obra y que "la autoironía moderna, destinada a subvertir las certezas hasta reducirlas a simulacros, es también un simulacro"3. Pero la fábula no termina aquí, sino que continúa en los dorsos de las obras. En esta parte habitualmente inmaculada y no visible, De Val juega, se entretiene, nos divierte y nos invita a jugar con él. Al descubrirlos nos convierte en cómplices: compartimos el secreto oculto tras el cuadro. Aquí prosigue asimismo la reflexión acerca de la identidad, la autoría, la apropiación y la simulación. Es aquí también donde pone De Val la guinda a sus "historias": el título. Esencial en sus obras, sugiere posibles nuevas "lecturas" a la vez que evidencia su interpretación irónica y crítica de la historia, la cultura y el paso del tiempo.
A modo de epílogo, un prólogo de Borges4: "Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario" o, añadiría yo, "un cuadro".

Esther Montoriol

1. "Ficciones" es el título de un libro de Jorge Luis Borges que incluye el relato "La Biblioteca de Babel".
2. Personaje de "Si una noche de invierno un viajero" de Italo Calvino que ha aprendido a no leer para experimentar cómo es nuestro mundo, lleno de escritura, para quien no lee.
3. "Sabiduría de la ilusión", Rafael Argullol, Ed. Taurus.
4. "Ficciones", Jorge Luis Borges, Alianza Editorial.






"This is not a book" is not a book, but an exhibition. 
Not only that, but an exhibition of De Val's eternal obsessions: pretense, appearances, truth, lies, appropriation, identity and authorship. He who comes across this false book or sees the corresponding exhibition unaware of this sleepless artist's history may be fooled: he is not a conventional figurative painter.
De Val is one of those isolated figures who, indebted to Magritte, Duchamp or Man Ray, share a conceptual vision of art, such as George Brecht, Joan Brossa, Marcel Broodthaers or Marcel Mariën. Each proposes his own vision of the world, but all share a pluridisciplinary attitude in which what matters, essentially, is the concept, the idea. Self-irony, a sense of humor and a very healthy desire to confuse categories are also features common to all of them. In this exhibition, De Val has chosen to use "traditional" techniques and pictorial media in order to, as Foucault would say, reveal to what extent the invisibility of the visible is invisible. In other words, what fiction is made of.
Fiction... Fictions: Borges1. If Borges, in "La Biblio-teca de Babel" [Babel's Library], refers to the Universe as a Library, De Val, convinced of the metaphorical and linguistic capacity of painting, interprets the latter as the Universe, and therefore the Library. The Library, the books, are his metaphor for the world. They are, in short, a metaphor for painting, a metaphor for Art.
Books tell stories: their spines suggest them. De Val paints book spines, but his books are not books because they were never written. They are only spines, painted spines. Therefore, as books they are fiction. However, they are indeed stories, just not written, only painted. But isn't it the same thing? Do we not often speak of "reading" a painting as we would a written text?
Let us reflect on Gadamer's idea that one begins to "decipher" a painting the same way one would decipher a written text: attempting to reconstruct the picture by reading it, as it were, word for word, until it all finally converges in the image of the painting, where the meaning evoked in it becomes present. All works allow the beholder a certain degree of slack, of space to play, where he must fill in the blanks.
The function of the concept is therefore to create a sort of sounding board to articulate the play of the imagination. And what does De Val propose, if not a game, an irony? With his works, he releases the viewer from contemplative passivity. He manages to make us, as spectators or "readers", participate in the completion of the esthetic object. In the words of one of the seven readers who appear as characters in second-to-last chapter of Italo Calvino's book "Se una notte d'inverno un viaggiatore": "The moment that counts the most for me is that preceding the reading. Sometimes just the title is enough to ignite within me the desire for a book that may not exist. (...) In short, if it does not take much to set your imagination rolling, for me it takes even less: the promise of reading".
The archives, libraries, encyclopedias composed by De Val contain deliberately unreal books, in imitation of those other false books that fill and decorate the shelves of so many alleged libraries,like that library suitable for Irnerio2, the "non-lettered" kind, made up of books whose spines only contain the symbols used by opticians to examine the eyes of illiterate patients, which is not without its own paradox: the uselessness of a library for those who do not know how to read.
Paradoxically, in this case even the lack of knowledge takes up space*: the same space as the knowledge alluded to in this picture's complementary painting, the "Enciclopedia del Arte" [Encyclopedia of Art]. With this work, De Val seems to refer us to the utopian total work of art, eternal aspiration, the impossible dream of all artists: to create a work that can be the only work encompassing all, because in it the whole is exhausted.
Presumably, an encyclopedia of art contains -or should contain- everything relating to Art. By painting it, De Val magnifies this idea of everything by making the encyclopedia itself a painting, by making it Art itself.
Just as Pirandello theatricalizes theater, Calvino novelizes the novel or Mompou musicalizes music, here De Val represents the means of representation through the media itself. He paints the history of art, he paints art, he paints painting. His painting is about painting and the painter is the painted. As shown in "Autobiografía en amarillo" [Auto-biography in yellow], "Casi todos italianos y excelentes pintores" [Almost all Italian and excellent painters], "Cómo pintar en 7 tomos" [How to paint in 7 volumes] or "No me lo tengan en cuenta y otros grandes libros" [Don«t hold it against me and other great books], works in which De Val once again exercises his self-awareness, in other words, irony with regard to his own work, revealing that it is the awareness of the lie itself that grants truth to the work, and that "modern self-irony, destined to subvert certainties until they are reduced to pretense, is also a pretense"3.
However, the fable does not stop here, but continues on the back of the pictures. On this usually immaculate and invisible side, De Val plays, entertains himself, amuses us and invites us to play with him. By showing us the back, he turns us into accomplices: we share the secret hidden behind the picture. Here continues his reflection on identity, authorhood, appropriation and pretense. It is also here that De Val places the finishing touch on his "stories": the title. Essential to his works, it suggests new "readings" while also revealing his ironic and critical interpretation of history, culture and the passage of time.
As an epilogue, a prologue by Borges4: "It is a laborious and impoverishing act of madness to compose vast books; to spread over five hundred pages an idea that could be perfectly expressed orally in just a few minutes. A better procedure is to pretend that such books already exist and offer a summary, a comment" or, I would add, "a painting".

Esther Montoriol

(Translation from spanish)
1. "Ficciones" [Fictions] is the title of a book by Jorge Luis Borges which includes the story "La Biblioteca de Babel" [Babel's Library].
2. A character from "Se una notte d'inverno un viaggiatore" by Italo Calvino, who has learned not to read in order to experience what our world, full of writing, must look like to one who does not read.
3. "Sabidur’a de la ilusión" [Wisdom of illusion], by Rafael Argullol, Ed. Taurus.
4. "Ficciones" [Fictions] by Jorge Luis Borges, Alianza Editorial.
* Translator's note: the author is playing with the well-known Spanish saying "El saber no ocupa lugar" [knowledge does not take up space].




La biblioteca como universo



Enciclopedia bizarra
Acrílico y collage sobre madera 35 x 720 cms. 2010-2011












Enciclopedia del Arte
Acrílico sobre madera 191'5 x 130 x 6 cms. 1998.



Biblioteca no letrada
Acrílico y collage sobre madera 191'5 x 130 x 6 cms. 1998.
















No me lo tengan en cuenta y otros grandes libros
Acrílico y collage sobre madera
ø 50 cms. 1998.











Archivo de las ideas
Acrílico y collage sobre madera
ø 50 cms. 1999.















Plaisir de Bibliophile y otras rarezas
Acrílico y recortes de libros viejos sobre tela 19 x 24 cms. 1999.

La apropiación

Fragmento de"Apropiaciones", del programa del CCCB "Soy cámara" para TVE. 2011.









Just do it  2
Serigrafía sobre reproducción fotográfica y montada sobre madera. ø 50 cms. 2007.














Habitación en Arles
Es un ordenado y riguroso inventario en el que figuran todos los elementos que físicamente podrían ser extraídos de la habitación de Van Gogh. Excepto suelo, techo, paredes y ventana, está todo lo demás. Podría ser producto de un desahucio o podría tratarse del inventario de los enseres robados en aquella habitación. En argot de delincuentes a esto se le llama "reventar un piso".

It's an orderly and rigorous inventory showing all of the items that could physically be taken from the room. Except for the floor, ceiling, walls, door and window, it lists everything else. It could be the product of an eviction or, since you mentioned the police, a list of the items stolen from that room occupied by Van Gogh. This is what criminals would call "cleaning out" a flat.



Plástico sobre tela 130 x 98 cms. 1990. Colección particular.

Ready-ready made 1914-2001



Resumen de entrevista. Santiago Montoro Weinberg.
-A propósito de falsas apariencias y sueños rotos le contaré una cosa que me sucedió. Es la historia de una decepción. Hace pocos años tuve la oportunidad de visitar en Italia una exposición sobre el Dadaísmo. Yo suponía que iba a ver los auténticos ready mades de Duchamp. Pues no, el portabotellas parecía nuevo, apenas tenía nada que ver con aquella pieza oxidada cuya fotografía había visto yo tantas veces. Allí mismo me informaron que el original se había extraviado. ¿Sabe usted algo de ésto?
El portabotellas era bastante nuevo y le aseguro que se trataba de una burda copia. Yo también visité aquella exposición y me pasó lo mismo que a usted. Duchamp concibió esa obra en 1914 y fue su primer ready made no manipulado. Se extravió un año más tarde, en plena guerra mundial. Nunca más se supo.
-Esto es lo que me extraña. Su portabotellas de “Ready-ready made (1914-2001)” parece el verdadero. Respóndame, ¿lo ha encontrado usted?
Yo sostengo que éste es el verdadero. Como verdadero lo presenté en la exposición colectiva “Una locura” comisariada por Juan Bufill.
-Se lo diré de otra manera. La crónica que acompaña a la pieza parece demostrar su autenticidad. ¿Es el verdadero o es otra réplica?
Se lo digo de verdad. La cronología, la historia de lo sucedido con la pieza -como sucede con la mayoría de las crónicas y cronologías- puede que no sea completamente fiel a la realidad, pero es evidente que mi portabotellas no es una réplica, a diferencia de lo que sucede con todos aquellos otros portabotellas de Duchamp que pueda usted contemplar en los museos. Eso son simples reproducciones, como lo que usted vio en Italia. Fueron fabricados décadas más tarde a imagen y semejanza de aquella obra extraviada. No son, ni de lejos, aquel objeto prefabricado que Duchamp descubrió, eligió y cambió de contexto a principios del siglo XX. El del maestro era un solo portabotellas y era de verdad. El mío también y, además, va firmado.


Fragmento de"Apropiaciones", del programa del CCCB "Soy cámara" para TVE. 2011.





Summary of an interview. Santiago Montoro Weinberg.

-Speaking of false appearances and broken dreams, I'll tell you about something that happened to me. It is a story of disappointment. A few years ago, I had the opportunity to visit an exhibition on Dadaism in Italy. I assumed I was going to see authentic ready-mades by Duchamp. But no, the bottle rack looked brand new, nothing like the rusted piece I had so often seen in photographs. Right there, I was informed that the original had been lost. Do you know anything about this?
The bottle rack was quite new, and was definitely a lousy copy. I visited that exhibition too, and had the same experience you did. Duchamp conceived that work in 1914, and it was his first non-manipulated ready-made. It was lost a year later, right in the middle of the World War I. Nothing more was ever heard about it.
-That's what surprises me. Your bottle rack in “Ready-ready made (1914-2001)” looks like the real thing. Tell me, did you find it?
I maintain that this is the real one. I presented it as such at the group exhibition entitled “Una locura”, commissioned by Juan Bufill.
-Let me put it differently. The chronicle that accompanies the piece seems to prove its authenticity. Is it the real thing, or another replica?
I'm telling you the truth. The chronology, the story of what happened to the piece - like most chronicles and chronologies - may not be completely accurate, but my bottle rack is obviously not a replica, unlike all those other Duchamp bottle racks you can see in museums. Those are mere reproductions, like what you saw in Italy. They were produced decades later, and made to look like the lost work. They are a far cry from that prefabricated object that Duchamp discovered, chose and placed in another context in the early twentieth century. The master's work was a single bottle rack, and it was real. Mine is, too, and it bears a signature.




Instalación de tres elementos: 
1. Portabotellas de hierro 65 x 50 x 50 cms.
2. Fotografía en papel Kodak 160 x 120 cms.
3. Fotografía en papel Kodak y collage 120 x 30 cms.



2001 (foto Faustí Llucià)




CRONOLOGÍA

París, 4 julio 1914. Marcel Duchamp compra, en el Bazar de L'Hôtel de Ville, un porta-botellas de hierro colado concibiendo de esta manera su primer ready-made no manipulado; un objeto manufacturado elevado a la categoría de arte por decisión propia. Según él mismo explica, este objeto no está pensado para ser exhibido, es sólo para su "consumo personal".

París, 15 junio 1915. Huyendo de la 1ª Guerra Mundial, Duchamp se despide de su hermana Suzanne y se traslada a Nueva York; ciudad en la que había adquirido gran fama el año anterior con la exposición de sus cuadros cubistas en el "Armory Show". En dicha ciudad conocerá a Man Ray.

París, 16 junio 1915. Suzanne Duchamp, pintora, insta a su amante hispano-francés François Claret, comerciante aunque excéntrico, a que abandone su buhardilla de la Porte Saint-Martin y se instale en el estudio de Marcel situado en el mismo edificio en el que viven ella y su marido farmacéutico.

París, 7 julio 1915. François Claret, tras una agitada noche en la que Suzanne acaba escenificando el cuadro de su hermano "Desnudo bajando las escaleras", decide abandonar el estudio de Duchamp. Se traslada a Barcelona para ocuparse del negocio familiar de cuchillería, llevándose consigo el porta-botellas con el convencimiento de que es un artilugio fabricable y comercializable en España. 

Nueva York, 15 enero 1916. Duchamp escribe a su hermana explicándole que tiene la intención de realizar una segunda versión de ciertos ready-mades. Ante la imposibilidad de encontrar en América botelleros como los que se utilizan en Francia, le pide a su hermana lo siguiente:
".../... Si has subido a mi estudio, habrás visto que hay un porta-botellas. Lo compré como una escultura ya hecha y tengo la siguiente intención, escucha: aquí en Nueva York he comprado objetos del mismo estilo y los trato como ready-mades. Sabes inglés suficiente como para entender el sentido de 'tout fait' que le doy a estos objetos. Los firmo y les añado una inscripción en inglés. Por ejemplo .../... Todo este preámbulo para decirte: coge el porta-botellas, haré un ready-made a distancia. Debes escribir abajo, en el interior del círculo inferior, en letras pequeñas, pintadas con pincel y óleo blanco, la inscripción que te daré después y la firmarás con la misma escritura de la siguiente manera: d'après Marcel Duchamp".
(El final de la carta, la hoja donde aparecía la inscripción que Suzanne debía pintar, se perdió).

París, 22 marzo 1916. Suzanne Duchamp envía una tarjeta postal a su amante en Barcelona François reclamándole el porta-botellas y desvelándole cómo aquel objeto estaba a punto de convertirse en una obra de arte muy cotizada en Nueva York.

Barcelona, 7 mayo 1916. El propio François, lejos de devolverle el artilugio a Suzanne, realiza la inscripción sobre el botellero tal y como debía hacerla ella.
Acto seguido escribe una carta a Donald Pitt y Henry Scott, florecientes comerciantes de arte americanos, ofreciéndoles el genuino y valioso ready-made de Duchamp.
Extrañamente, la carta no llegó a su destino y fue devuelta al remitente. De la decepción pasa a la acción: François Claret se convierte en artista del ready-made, al igual que Marcel Duchamp; con mucha menos originalidad que el francés, por supuesto, pero con mucha más ambición.
El portabotellas traído de París será, a partir de ahora, su secreto mejor guardado.

Nueva York, 17 octubre 1916. Duchamp escribe de nuevo a su hermana y le pregunta:
"¿Has escrito ya la frase sobre el ready-made? Hazlo y envíamela (la frase) indicándome cómo lo has hecho.

Marcel Duchamp nunca más volvería a saber de aquel porta-botellas. Suzanne nunca más volvería a saber de aquel amante. Ninguno de los dos hermanos sería capaz de recordar aquel texto sin "sentido normal", que Suzanne debía escribir.
El ready-made original no fue fotografiado por lo que, no sólo la inscripción, sino también la forma exacta del porta-botellas ha sido desconocida durante décadas.

Barcelona, 8 junio 1922. François, ahora ya Francisco Claret, o simplemente Paco, logra, tras varios años de insistencia, exponer sus ready-mades en la Sala Dalmau, justo en el mismo lugar en donde Duchamp, diez años antes, expusiera su “Desnudo bajando las escaleras”. El nombre de Claret empieza a sonar en los círculos artísticos más vanguardistas.

París, 22 mayo 1936. Duchamp muestra un porta-botellas en la "Exposition Surréaliste de Paris". Al no tener el ready-made original, Marcel no dudó en comprar otro botellero, convirtiéndolo en la primera réplica de dicho ready-made. No tenía la garantía de que fuera idéntico al que compró en 1914 pero la fidelidad a la forma de aquel primer porta-botellas no era, para Duchamp, lo más importante.  

Nueva York, 1935-1941. Duchamp realiza la "Boîte en valise". Una serie de 20 cajas en las que reúne, en forma de reproducciones en miniatura y fotografías, la mayor parte de su obra. El contenido de cada caja es siempre distinto. Alguna de ellas contiene ya la fotografía que Man Ray hizo de la réplica del porta-botellas expuesto en París. Se trata de una fotografía hecha expresamente para ser incluida en dicha serie de cajas y cuya fecha exacta de realización se desconoce (1935-1936 aprox.). Este segundo porta-botellas se queda, arrinconado, en el estudio del fotógrafo.

Madrid, 4 abril 1957. Francisco Claret realiza su exposición retrospectiva “35 años redimiendo”. Su ready-made “La huida del soldado u Homenaje a Duchamp” es adquirido por Pitt & Scott de Nueva York.
Le ha llegado la hora de ser reconocido como uno de los artistas claves del periodo anterior a la guerra civil. Ciertas crónicas de la época comentan que los primeros “redimidos” claretianos son anteriores a los de aquel artista francés llamado Duchamp.

Nueva York, 26 noviembre 1958. Duchamp escribe a Man Ray, que entonces está en París, comunicándole que "The American Federation of Arts" quiere organizar una exposición de objetos. Le dice: "¿Conservas todavía mi porta-botellas? Envíalo por favor, a través de Lefebvre a Roy Moyer en Nueva York. Si lo has perdido, puedes comprar otro en el Bazar de l'Hôtel de Ville".

Nueva York, 6 febrero 1959. En una carta a Man Ray, Duchamp le agradece el envío del porta-botellas, que ya forma parte de la muestra itinerante "Art and the Found Objects", preguntando además si le ha ocasionado algún gasto.
(No hay documentación que explique si Man Ray recuperó el porta-botellas arrinconado o tuvo que comprar un tercero).

Estocolmo, 3 septiembre 1961. Ulf Linde, director de la "Thielska Galleriet", realiza una réplica del ready-made, que Duchamp firma. No se asemeja a la primera réplica de 1936. Posteriormente será destruida.

Milán, 5 junio 1964. Arturo Schwarz, galerista y amigo de Duchamp, fabrica 8 réplicas que el propio artista firma y numera. Duchamp se compromete, además, a no firmar más ready-mades con el fin de proteger esta edición. En realidad, estos nuevos porta-botellas sólo se parecen al de 1936 en cuanto a forma, no en medidas y mucho menos en aspecto. Una pieza de esta edición se halla en la colección del Philadelhia Museum of Art.

París, 2 octubre 1968. Marcel Duchamp fallece a los 81 años de edad.

Miami, 3 octubre 1968. Francisco Claret fallece a los 82 años de edad.

Estocolmo, 15 enero 1975. Ulf Linde fabrica su segunda réplica personal, esta vez tomando como modelo las réplicas de Schwarz. Se halla, sin firmar, en el Museo Moderno de Estocolmo.

Barcelona, 22 mayo 2000. Antonio del Campo Claret, poeta fracasado, nieto y heredero de Francisco Claret, descubre en un rincón del viejo almacén de la antigua cuchillería familiar, el porta-botellas que trajo su abuelo de París, la tarjeta postal de Suzanne y la carta a Nueva York que fue enviada y devuelta en 1916. Al estilo del mejor ready-made, el poeta añade un nuevo franqueo a la vieja carta y la envía de nuevo. El sobre llega a su destino 84 años después de ser enviado por primera vez.

Nueva York, 31 enero 2001. Tras unos meses de secretas negociaciones, el porta-botellas de 1914, con la inscripción y la firma, al igual que la tarjeta postal de Suzanne con las indicaciones de Duchamp para la inscripción, pasan a formar parte de la prestigiosa colección Pitt & Scott, New York.

Antonio del Campo Claret, el poeta que quiso ser gracioso reenviando una carta, acabó, de un plumazo, con el prestigio de su difunto abuelo.
El porta-botellas original de Duchamp ha salido a la luz. No hay más que verlo para darse cuenta que es el auténtico. Habla por si solo.

De Val


Otras apropiaciones

Syn son ny son
Es un canto a lo absurdo del mundo contemporáneo; una antigua estampa acostumbrista en la que todos los personajes hablan el lenguaje de la marca Sony. La combinación de las cuatro letras que forman su logotipo, recortado infinitas veces de un catálogo de sus productos, permiten construir frases que dan voz a la vieja escena. Acabados los logotipos, acabado el cuadro.

“Syn son ny son” is a song to the absurd in the contemporary world, reminiscent of an old satirical print complete with an inn and stagecoach, where all of the characters speak the language of the Sony brand. The combination of the four letters making up the Sony logo, which I cut countless times from a catalogue showing its modern products, allowed me to construct sentences that gave the old scene a voice. When the logos ran out, the picture was finished.


Collage sobre lámina impresa 23 x 34 cms. 1998.












Doy fe
Es un ready made que consiste en un letrero robado en un concurrido restaurante en Italia. La sustracción del letrero permite demostrar la veracidad del mensaje que contiene, es decir que, efectivamente, el guardarropa no está custodiado. En los tiempos que corren, rara vez puede uno corroborar o garantizar algo que un desconocido afirma. El acto fue rematado con la estampación: "Doy fe. De Val. No malhechor, artista" y los datos concretos, es decir, lugar y fecha de la sustracción. 

It was a sign I stole at a crowded restaurant in Italy. The sign, which was handwritten, reads: “Informiamo i nostri clienti che questo guardaroba non é custodito”. The removal of the sign allowed me to prove the veracity of the message it contained; in other words, that the cloakroom was indeed unattended. Today, one can rarely corroborate or guarantee anything a stranger says. I put the finishing touch on this act by stamping the sign with the following ex operis: “I hereby certify. De Val. Not criminal, artist" and the specifics, in other words, the place and date of the theft.


Serigrafía sobre cartel sustraído 25 x 40 cms. 1999. Colección particular.

Soplan malos vientos



Soplan malos vientos. 1996
Acrílico e hilo sobre tela 30 x 30 cms. Colección particular.








Soplan malos vientos. 2012
Acrílico e hilo sobre papel 24 x 24'5 cms.

Diaro de viaje en globo




Pensador solitario
Acrílico e hilo sobre papel 50 x 30 cms. 1995
Colección particular.

















 Del Diario de Viaje de un Pensador Solitario
 Mixta e hilo sobre papel ø 105 cms. 1996. 
 Colección particular.











Día y Noche
Mixta e hilo sobre papel montado en bastidor 130 x 100 cms. 1996. Colección particular.










Día tras Día
Acrílico e hilo sobre tela 114 x 146 cms. 1997. 
Colección particular.




El tiempo pasa volando


Los globos navegan por un espacio sin límites. Cada globo pintado de la serie “El tiempo pasa volando” se halla en un lugar concreto y en un instante preciso. Se puede pintar el tiempo, pero éste siempre será pasado, nadie lo puede detener. Estos cuadros son instantáneas de una localización que ya nunca volverá a repetirse. El tiempo pintado puede acotar únicamente un intervalo, el de la ejecución del propio cuadro, mi tiempo y el de los demás. Con esto me doy por satisfecho. Hace muchos años que la empecé y creo que nunca daré la serie por finalizada. Cada obra no es más que la constatación de su título.

Balloons sail through a space with no limits. Each painted balloon in the series “Time flies” is at a specific place at a precise instant. You can paint time, but it will always be past, no one can stop it. These paintings are snapshots of a location that will never come again. Painted time can only mark an interval, during which the painting itself was created, my time and that of others. I'm satisfied with that. I started the series years ago, and don't think I'll ever consider it finished. Each work is merely the confirmation of its title.

El tiempo pasa volando
Acrílico e hilo sobre tela 130 x 388 cms. 2001-2002.






Corto espacio de tiempo
Acrílico e hilo sobre tela 30 x 30 cms. 1996. Colección particular.